“Widows”: profundidad y crítica social disfrazada de una película de atracos

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“Widows” (“Viudas”en castellano) es la más reciente película de Steve McQueen, el director ganador del Oscar por “12 años de esclavitud”. Toma su premisa de una serie británica homónima de 1983 en el cual un grupo de mujeres se quedan viudas por las muertes de sus esposas atracaderos y deciden, por distintas necesidades,lleva a cabo el último golpe maestro del jefe de la banda. Al fin y al cabo, “Widows”no deja de ser una película de género (en este caso, un “Heist”), pero no por eso McQueen se reprime de dotarle su particular perspectivo y estilo de narración.

El director británico toma como excusa lo que en manos cualquier hubiera sido una simple película de acción y suspenso y alza la voz sobre dos temas importantes: el empoderamiento de la mujer y la desigualdad social. Sobre el primer tema bastaver a las protagonistas: generalmente, el “Heist movie” tiene como protagonistas a hombres cancheros y experimentados, mientras que en “Widows” son cuatro las protagonistas: la siempre imponente Viola Davis, la recuperada Michelle Rodríguez, la más que bienvenida Cynthia Erivo y la fantástica Elizabeth Debicki,quien es lo mejor de la película. Aquí se nota lo que Gillian Flynn trata de imprimir a sus personajes femeninos: una fortaleza marcada con dualidad que ala postre termina impactando más en el espectador (y que ya vimos en la interesantísima “Gone Girl”).

McQueen les otorga oxígeno a las cuatro para desarrollar sus historias, siendo el personaje de Davis el ancla de esta historia. Es Viola la que realiza el viaje principal, no solo al decidir realizar un atraco sino también al descubrir la verdadera magnitud de la relación que tenía con su fallecido esposo Harry (Liam Neeson).Ya conocemos el talante de hierro de Davis y aquí está al servicio de una historia de género para describir el viaje de una mujer que tiene que resistir muchísimo. Debicki es la grata sorpresa ya que es una actriz que no había destacado particularmente en nada y en “Widows” compone un personaje en teoría frágil pero que resulta muy perspicaz y resiliente.

El otro tema que le interesa a McQueen es el de la desigualdad, y aquí está un aspecto muy interesante de de la película. En su casi dos horas de metraje, McQueen logra crear muchos micromundos en la urbe de Chicago: la clase alta y blanca (con unos correctísimos Colin Farrel y Robert Duvall) y la clase baja y negra (ejemplificados con un buenísimo Brian Tyree Henry y un genial Daniel Kaluuya). Si bien es cierto la historia política se desinfla un poco hacia el final (y prueba de ellos es que el debate y el resultado de las elecciones no tiene metraje ni interés para McQueen),le aporta mucho al mundo de la película la presentación de dos contendores políticos que si bien parte de clases (y razas) distintas, terminan aprovechándose de la gente y acercándose a prácticas cuasi mafiosa. El personaje de Duvall será más racista que todos, y el personaje de Kaluuya será más psicópata que el resto, pero terminan siendo gangsters modernos que deprenda a la gente y a la política. Particularmente notable está Daniel Kaluuya, quien cambia su registro totalmente del mostrado el año pasado con “Get Out” y representa, junto con Debicki, la mejor posibilidad de la película para rascar alguna nominación al Oscar.

McQueen crea micromundos y cuenta de manera ágil y con gran pulso de suspenso una historia rica en comentario social y en cinematografía pura (atención a la gran escena en la cual McQueen poncha a un auto y cómo este pasa de un barrio pobre a uno rico en 3 minutos en una sola toma continuada). Se agradece por ello productos como “Widows”, películas de género sin mayor pretensión de premios que cuentan mucho, mucho más de lo que parece. Porque se pueden hacer películas adultas y profundas sin ser pretenciosos.

Davis y Debicki, los dos pilares sobre los cuales se construye esta película.