La Favorita: una triple amenaza de época

Yorgos Lanthimos es un director de cine peculiar: sorprendió al mundo con “Dogtooth”, película de su natal Grecia creada para incomodar y cuestionar, llegó a Hollywood con la refrescante “The lobster” y terminó de construir su marca con la incómoda “The killing of a sacred deer”. Lanthimos ya no solo era su nombre, sino que era un sinónimo de un determinado tipo de película. Para bien y para mal, con “The Favourite” el buen Yorgos se enfrentaba ahora a su nombre…y logra pasar el examen con creces.

La Favorita” cuenta la historia de dos mujeres de la corte británica de principios de siglo XVIII, la experimentada Sarah Churchill (Rachel Weisz) y la recién llegada Abigail Masham (Emma Stone), quienes pelean por los afectos de la Reina Anne (Olivia Colman). A Lanthimos se le compara usualmente con el gran Stanley Kubrick, ya sea por lo composición de sus ominosos planos como por la supuesta frialdad con la que aborda las relaciones entre sus personajes. En “La Favorita”, Lanthimos tiene el reto de moldear su película a imagen y semejanza de una de las películas más respetadas del maestro Kubrick: “Barry Lyndon”. En su película, Lanthimos replica todo el aspecto visual de una gran película de época: desde el impecable vestuario hasta la fantástica fotografía, pasando por técnicas ya utilizadas por Kubrick como el alumbrado natural con velas y candelabros y técnicas innovadoras como el buen uso del “ojo de pez”.

La principal victoria de Lanthimos en esta película es que, por primera vez, sentimos una real conexión emocional entre sus personajes. Lo que era artificial en “The Lobster” y gélido en “The killing of the sacred deer” se convierte en fuego puro en “La Favorita”. El triángulo entre las tres protagonistas es la columna vertebral de una cinta que, de lo contrario, hubiera quedado en solo un collage hermoso pero fatuo de vestidos, pelucas y accesorios. Virtud de ello es tal vez que sea la primera película que Lanthimos no escribe, sino que “cede” dicha labor en este caso a Deborah David (quien escribió el guion a finales de los años noventa) y a Tony MacNamara. Posteriormente el mismo Lanthimos entraría a colaborar con el guion, y por eso es que encontramos la esencia del director griego, pero controlada. Mientras que el buen Yorgos nos parece un director fascinante, su faceta como guionista es menos lograda. El camino trazado por “La Favorita” es tal vez el que deba emprender el muy buen director griego en un futuro.

Pero “La Favorita” no sería nada sin el avasallador nivel de sus tres protagonistas. Olivia Colman, Emma Stone y Rachel Weisz están ESPECTACULARES en una cinta liderada por tres personajes súper complejos y que hacen de todo por obtener su objetivo. Mientras que los personajes de Weisz y Stone buscan, respectivamente, mantener y obtener la admiración y el amor de la Reina, esta busca ser siempre el centro de atención, no tanto de la corte, sino de las mujeres de su vida. Esas dinámicas de poder están muy bien construidas, en una película que tiene tanta intriga como un humor desternillante. Lanthimos sabe que lo cortesano es ridículo, y les saca el mayor provecho a sus escenarios para hacernos reír para no llorar (destacable, en particular, la escena de la carrera de patos en slow motion).

Que no se soslaye el hecho que “La Favorita” no es solo una película protagonizada por personajes que buscan el poder político, sino también el poder sexual. Sin miedo a nada, Lanthimos y su triunvirato de actrices cuenta con honestidad la historia de una reina no solo ávidas de poder, sino sobre todo de amor y atención, y dos cortesanas que utilizan el sexo como una herramienta para distintas finalidades. Colman está dolorosamente graciosa, Weisz es una matadora deliciosa (la forma como insulta es ejemplar) y, finalmente, Emma Stone prueba que es tan buena estrella de Hollywood como actriz, en el que es tal vez su mejor papel hasta la fecha. Si existiese un Oscar a “Mejor Elenco”, estas tres notables actrices deberían llevárselo. A destacar también a un sorprendente Nicholas Hoult como el convenido líder de la oposición.

El triángulo está complementado por imágenes de animales y comida, los cuales son elementos muy importantes del cine de Lanthimos. Sea un zapato apretujando a un conejo o unas naranjas que rompen el cuerpo obeso de un bufón, Lanthimos utiliza estos recursos para marcar su especialidad: la creación constante de la incomodidad desde lo mundano. Porque eso busca el griego: mientras que sus premisas puedan sonar alocadas, Lanthimos apunta a la mundanidad como el origen de eso “raro” que nos atormenta. Si Lanthimos es capaz de mantener esa esencia sin traicionar las “reglas” de todo drama de época y además otorgarnos una de las mejores relaciones triangulares del cine reciente, pues, se ha consolidado. Bienvenido a la Corte, Yorgos.

Emma Stone brilla como nunca en “La Favorita”. Foto cortesía de Havas Media.