Glow: las mujeres toman el ring

Netflix acaba de estrenar GLOW. La serie, protagonizada por Alison Brie (Mad Men, Community), nos lleva de vuelta a la segunda mitad de los años ochentas para contarnos la historia del origen de uno de los símbolos de la cultura popular de la época. La lucha libre era un territorio completamente masculino hasta que irrumpió un programa de enfrentamientos entre mujeres en el ring.

En 1986 Ronald Reagan era presidente de los Estados Unidos, ocurrió el desastre nuclear de Chernóbil y en Perú era presidente Alan García Pérez. Ese mismo año hicieron su debut las ‘Gorgeous Ladies of Wrestling’ en la televisión gringa. Viendo el documental ‘GLOW: The story of the Gorgeous Ladies of Wrestling’ en Youtube queda claro que el programa nunca fue pensado para que sea un éxito. Pero lo fue.

David B. McLane hizo una convocatoria en Hollywood a través de revistas y diarios para actrices. La respuesta fue masiva. 500 mujeres respondieron al llamado. De ellas solo un grupo pequeño de entre 10 y 12 quedaron seleccionadas, o mejor dicho, aceptaron el reto, de subirse al ring. Ninguna tenía experiencia previa en lucha libre. La mayoría pensaba que realmente era para un show de TV clásico o modelaje.

El encargado de los primeros entrenamientos fue Mando Guerrero, heredero de la dinastía de la familia mexicana Guerrero, hijo de Gory y hermano del ex campeón de WWE Eddie Guerrero. Las chicas que participaron de las primeras sesiones en un viejo ring descuidado dicen que la cara de preocupación del entrenador era evidente. Su experiencia como doble de acción en películas y en coreografía de escenas de pelea lo llevaron a Hollywood y a ser parte del proyecto de GLOW. Su sucesora fue la luchadora Cynthia Peretti, original de Chicago, con experiencia luchando en empresas regionales de Estados Unidos y compañías de Canadá y Japón. Posteriormente fue parte de la primera temporada con el nombre de ‘Pepper’.

Por movidas de McLane se consiguió que el programa se transmita por 26 cadenas locales de TV estadounidense y que las luchas sean grabadas en el famoso Hotel Riviera de Las Vegas. Esto supuso que las chicas se muden a este lugar. Todo lo que se escondía detrás del glamour de las cámaras iba desde prohibiciones para relacionarse entre rudas y técnicas, hasta limitados horarios para salir a la calle.

Un año antes del estreno de GLOW se registró el punto de partida de la masificación de la lucha libre en televisión con el primer Wrestlemania, de la empresa de la familia McMahon. El evento contó con Mohamed Ali, Mr. T, Cindy Lauper y otras figuras de la época. Gorgeous Ladies of Wrestling nunca fue un show de lucha, sino un espectáculo de entretenimiento sexista y lleno de estereotipos racistas y chauvinistas de la época. Mujeres grandes y fornidas contra mujeres delgadas y pequeñas, la hija del cowboy contra la rusa, las metaleras contra las amas de casa con ruleros, la morena que hace vudú contra la chica fitness. La clásica lucha del bien contra el mal con mujeres de todas las razas, tamaños y contexturas físicas.

Como en la mayoría de casos de estrellas de los 80s las chicas de GLOW cayeron en el olvido. La popular ‘Montaña Fiji’ (Emily Dole) actualmente sufre de diabetes y problemas en las rodillas debido a su peso y talla, por lo que requiere de constante atención médica. Hollywood (Jeanne Basone) asiste a convenciones retro y vende videos de lucha grabadas por ella por internet. Tina Ferrari (Lisa Mary Moretti) siguió una carrera como luchadora profesional en la WWF (ahora WWE) y llegó a ser dos veces campeona de la división de mujeres. Y así. Hay historias de chicas que terminaron trabajando en la administración pública, hicieron carrera en el mundo de la moda, del cine, simplemente se dedicaron a tener un familia, etc.

GLOW fue, y sigue siendo, un reflejo de lo opaco que es el sueño americano. Pasaron de ser chicas desempleadas a rondar la fama, el glamour y todo lo que trae consigo la televisión masiva. Al final, cuando el idilio de la ficción se apaga solo queda el ring vacío y los recuerdos del pasado. Confiamos en Netflix para retratar esta tremenda historia sin perder cada uno de estos detalles.