Endgame: el fin del juego, el inicio de la leyenda

ADVERTENCIA: SPOILERS PARA AVENGERS: ENDGAME

Por Richard O’Diana

Me resulta difícil escribir esta crítica por lo que “Avengers” o “Los Vengadores” representan para nuestra generación. Y lo hago no como un ávido lector de cómics (no he podido entrar todavía a ese mundo de viñetas y colores), sino como un simple espectador de películas, series y cultura popular que, tal vez sin quererlo, ha terminado envuelto por la magia de 22 películas y más de diez años del Universo Cinematográfico de Marvel (el MCU para los amigos). Otras generaciones tienen sus leyendas, nosotros hemos forjado la nuestra: “Lo que el viento se llevó” para nuestros abuelos, “El Padrino” para nuestros padres, “Avengers” para nosotros.

Derechos de imagen: Marvel Studios

Obviamente, el MCU está lejos del nivelazo de “El Padrino” (aunque ni tanto de “Lo que el viento se llevó”), pero el arraigo que la saga de los personajes de Stan Lee tiene en nosotros y las generaciones que vienen es incomparable. Ninguna otra saga cinematográfica se le acerca, ni por kilómetros. Por ello es que nos acercamos a “Endgame” con cautela, por ser el tótem de esta saga histórica que nos emociona tanto, o más, que la vida misma.

“Endgame” es un gran cierre de la saga de los “Avengers”: cumple con cerrar los principales arcos argumentales, presenta guiños y referencias de su propio Universo (aunque a veces podría decirse que ya pasamos los límites del fanservice) y nos otorga la esencia de lo que es el MCU: un tercio de corazón, un tercio de risas, un tercio de lucha épica. Por ello es que las mejores escenas de la película son aquellas donde aparece alguna de estas tres: el maravilloso primer tercio de la película con todos nuestros héroes de luto (a destacar principalmente los maravillosos trabajos humanos de Scarlett Johansson y Jeremy Renner), la química entre Thor y Rocket Raccoon (Chris Hermsworth es un regalo para la comedia y el rango de Bradley Cooper es de temer), o el fabuloso momento en el que el Capitán América (temple de acero el del buen Chris Evans) coge a Mjölnir y demuestra ser la mejor persona viva. Y es que cuando el MCU es bueno, no hay nada mejor.

Derechos de imagen: Marvel Studios

“El final es parte del camino”, manifestaba Tony Stark en el tráiler de “Endgame”. Es una buena frase para resumir el legado del responsable de todo esto (aparte de Stan Lee, Steve Ditko y Kevin Feige): Robert Downey Jr. “I’m Iron Man”, dice Tony Stark; “I’m the MCU”, puede decir el buen Downey. Desde su pasado tormentoso de adicción a ser el héroe en nuestros corazones, Downey construyó esto y le debemos a él la saga más épica de lo que va del Siglo XXI. La prueba de ello es lo maravilloso que se ha cerrado el arco narrativo de Tony Stark: de “multimillonario, genio, filántropo y no sé qué más” a morir por todos nosotros, esa ha sido la culminación perfecta de su arco y de un proyecto que en general se ha construido más como una gran serie de televisión que como una película.

Justamente esto último puede conllevar las principales críticas a la película: que no se entiende como una película independiente sino como una pieza más en el tablero. En ese sentido, “Infinity War” también era parte de un tablero y a la vez presentaba una mayor unidad narrativa. Esto se debe a que el maravillosos villano Thanos aglutinaba todas las líneas argumentales en la anterior película; en “Endgame”, Thanos tiene un papel muy reducido, y esto se siente y resiente a la película en general. Y así como el sacrificio de Iron-Man es cinematográficamente formidable, la muerte de Black Widow sí resulta algo fría y hasta repetitiva (en la película anterior, Gamora, un personaje en teorías más secundario, muere de la misma forma y causó mucho mayor impacto). Además, sí queríamos seguir construyendo a los “nuevos Avengers”, hubiera sido bonito ir viendo que se forjan relaciones entre los chicos nuevos: Capitana Marvel, Doctor Strange, Spider-man, etc. Todavía no vemos una relación entre ellos.

En perspectiva, existen muchas películas mejores que “Endgame”, incluso dentro del propio MCU (top five improvisado: “Winter Soldier”, “Black Panther, “Guardianes de la Galaxia”, “Avengers”, “Infinity War”), pero esta última película del MCU “clásico” es un gran, gran cierre, para todos aquellos personajes que nos enseñaron una cosa muy importante en estos tiempos tan aciagos: siempre podemos ser héroes, y si trabajamos en equipo, podemos ganarles a los “Thanos” de la vida real. Claramente necesitamos ese halo de esperanza ahora en adelante.