Dragon Ball Super Broly: El pecado de los padres

Este lunes nos invitaron a ver la nueva película de Dragon Ball, Dragon Ball Super: Broly, que estrenó hoy jueves 10 de enero del 2018.

Mis expectativas eran moderadas, por un lado, porque en general la mayoría de las películas de Dragon Ball pre-Super son entretenidas, pero a veces favorecen más al fan service que aportar con una buena historia, y por otro lado, porque la película anterior, La Resurrección de Freezer, entrega que también vi en el cine, no cumplió enteramente con mi expectativas.

Sin embargo, adelanto decir que Dragon Ball Super: Broly no solo me encantó, la pasé fenomenal en el cine, sino que creo que es un gran aporte a la saga de Toriyama en general, readaptando este clásico personaje al nuevo canon con una historia sólida y que satisfizo el cinéfilo que llevo dentro, además de mi lado más fan de la saga.

Si como yo, alguno de ustedes ha visto tanto Dragon Ball, como Dragon Ball Z por completo (creo que he visto más de 3 o 4 veces todos los capítulos, y no hablo de la versión resumida), entonces ya están familiarizados con el personaje de Broly.

Para los que no, pues la película hace un buen trabajo readaptándolo para la nueva generación de fans, y además, aprovecha para contar una historia sobre la paternidad tóxica, un tema recurrente en la saga, y cómo esto puede o no definir el futuro de una nueva generación.

Pero no nos adelantemos. A partir de aquí, les contaré lo que más me gustó de la película con varios spoilers, así que advertidos están.

La tragedia del planeta Vegeta.

Si bien la película promete el gran enfrentamiento entre Gokú, Vegeta y Broly, la película trata en realidad como tres niños, los cuales han tenido tres padres con acercamientos a su paternidad muy distintas, cruzan su camino ya de adultos.

Y este concepto hace la película mucho más interesante. Primero nos ubicamos en el tiempo en que los saiyajin estaban al servicio del Rey Cold, y como éste delega el poder de su ejército, y por lo tanto a los planetas bajo el control del mismo, a su más sanguinario hijo, Freezer.

Rey Vegeta: el padre que quiere vivir a través del hijo

Todos reconocemos a Vegeta como el sayajin más orgulloso. Y la película se esfuerza por construir a su padre con un orgullo quebrado -pero ferviente-, obligado a obedecer a Freezer, a doblar la rodilla, pero con la esperanza que su hijo sea el supersaiyajin que los librará de la tiranía a la que están sometidos. Pero, haciendo énfasis en que sea su hijo el salvador prometido, puesto que no cabe en su forma de pensar que alguien fuera de su línea sanguínea pudiera superarlo. Literal, es el único hijo que lleva el mismo nombre del padre.

Los saiyajin dividían entonces a los bebés por castas en base a su poder de pelea. Vegeta, el hijo del rey, había marcado la valla con la que los demás recién nacidos eran comparados. Los que estaban cerca a su poder de pelea serían entrenados para ser guerreros de élite. Los bebés con nivel de pelea bajo, como por ejemplo, Goku, se desarrollaban en cápsulas de crecimiento en las casas de sus padres para luego ser enviados, aún niños, a planetas con habitantes de nivel bajo para ser conquistados para el imperio de Freezer.

Y aquí llega el conflicto del Rey: hay un niño que tiene un poder de pelea más alto que su hijo: Broly.

Motivado por el orgullo, y por proteger el legado de su hijo, Vegeta destierra a Broly a un planeta deshabitado, con el argumento de que el niño es peligroso. Paragus, padre de Broly, entendiendo que Vegeta manda al niño a morir por envidia y orgullo, deserta su puesto en el ejército para ir tras el niño y jurar venganza. Pero sobre esto hablaremos más adelante.

La película dedica especial atención y detalle al canon de la saga. Los que somos fanáticos de Dragon Ball, reconocemos que Vegeta (hijo) ha pasado por mucho, desde ser un villano sanguinario, a antihéroe y constante adversario de Gokú, a ser un padre preocupado, esposo dedicado y cuasi-mejor amigo del protagonista de la Saga. El arco de Vegeta es, junto al de Piccolo, probablemente el más complejo y completo de Dragon Ball.

Por lo tanto, es refrescante desarrollar y entender más sobre Vegeta, a través del desarrollo del orgullo de su padre. Finalmente quien lo crío fue aquel último rey de un planeta extinto, en cuyo reinado tuvo que soportar servir a un dictador sanguinario que los sometía a pura crueldad y fuerza bruta. Y es a la vez, el rey de una raza orgullosa que, de no haberse extinguido y como bien Freezer sabía, estaban a solo un paso de la sublevación.

El rey Vegeta y representa la característica más básica del personaje: El orgullo. No doblar la rodilla jamás, aún cuando tienes todo en contra. Es la única cara del orgullo de Vegeta que lo redime, sin perder su esencia.

Es solo a través de la saga -y conocer a Goku- que Vegeta aprende el concepto de meritocracia, pero nunca pierde el orgullo de ser un luchador excepcional. Su orgullo puede enceguecerlo, pero también ha demostrado ser una fuerza que lo hace ir más allá de sus propias capacidades, y últimamente, extenderse de forma positiva hacia los demás personajes: el orgullo por su familia, por su hijo, por su esposa, y por sus amigos, con quienes ya trabaja en equipo.

Bardock: el único saiyajin preocupado por sus hijos

El otro modelo de padre en este primer acto es Bardock, quien es presentado con una suspicacia tan aguda, que hace que solo se parezca a Gokú en el cabello. Como buen rip-off de Jor-El, Bardock ya se veía venir la destrucción del planeta, y junto a su esposa, roban una nave para enviar a su hijo a la Tierra, un planeta de nivel bajo dónde la supervivencia de Gokú estaría asegurada.

Aquí la película nos hace notar, a través de Gine, la madre de Gokú, que Bardock es un padre diferente: se preocupa de que su hijo, un bebé de tan bajo nivel, sobreviva. El énfasis que hacen en denotar lo débil que es Gokú funciona mucho mejor si eres fan de la saga. No solo porque explica su empatía, sino que es un constante guiño a que los Guerreros Z, debido a su entrenamiento, son capaces de variar su poder de pelea según condiciones no medibles por los rastreadores.

En la película, los saiyajin no son solo guerreros feroces, sino que temen por su supervivencia. Y la familia de Bardock, por su legado. La secuencia en que Bardock muere luchando hasta el final contra el ataque de Freezer pone en evidencia que Gokú es un protagonista de Shōnen: La compasión. La protección de los más débiles por el simple hecho de ser lo correcto. Y además, mostrarnos al Freezer pre-Dragon Ball Z, tan sanguinario y cruel al cometer genocidio a todo un planeta por la posibilidad de sublevación que su misma crueldad ha creado, hace más poderosa esta característica esencial de Gokú: su facilidad para perdonar a los demás.

Paragus: el padre que abusa de su hijo

Dejé a Paragus hasta el final porque él es un personaje cuya labor está presente en los tres actos. Habiendo desertado, y viéndose atrapado en el mismo planeta que su hijo, se dejó consumir a sí mismo con un solo objetivo: la venganza.

Y aquí el planeta desértico y lleno de monstruos salvajes sirve para dos objetivos. Por un lado explica el salvajismo de Broly, un niño que ha sido criado en las condiciones más nefastas y sanguinarias para su propia supervivencia. Y a la vez, sirve como símil del aislamiento que conlleva la venganza, siendo este el único lugar donde alguien tan poderoso y quebrado cómo él puede vivir.

Paragus, dándose cuenta del inmenso poder de su hijo, lo cría como un arma para llevar a cabo su venganza. Literalmente, le coloca un switch de apagado para cuando se salga de control: un collar que le da descargas cuando se vuelve salvaje. Sin embargo, estas condiciones de crianza de Broly también lo hacen muy inocente. No conoce a más personas que su padre, y como se revela a través de su atuendo, el único amigo que tuvo fue una bestia salvaje de aquel planeta cuyo padre hirió para aislarlo aún más y poder controlarlo mucho más fácilmente.

Esta manipulación solo funciona al hacer evidente la característica principal de Broly: La inocencia. El lado más salvaje de Broly es producto de su crianza violenta y aislada, y la negación del afecto que como niño ha buscado en el entorno hostil dónde fue criado. La falta de interacción humana no le priva de rasgos de nobleza, pero sí de autocontrol, el cual solo ha podido detener a través de la violencia paterna.

El pecado de los padres.

Después de un sentido collage de imágenes que nos ubican de regreso en el tiempo actual, el resto de la película se ubica luego de un tiempo de paz relativa. Gokú y Vegeta entrenan lejos de la ciudad, cuando se dan cuenta que alguien ha robado las Esferas del Dragón que estaba recolectando Bulma: esbirros de Freezer.

Pero no necesitamos entrar en detalles. Tanto Gokú, Vegeta, Paragus, Broly y Freezer terminan así en el continente de Hielo, para el enfrentamiento. Paragus intenta llevar a cabo su venganza, y es entonces dónde pude disfrutar una de las mejores secuencias de pelea en team-up que haya visto de Dragon Ball hasta la fecha. Y no solo porque la animación está muy bien trabajada, y porque la acción tiene sus sorpresas, sino porque después de un primer acto con tanta carga dramática, cada golpe, cada técnica, cada avance en la secuencia de pelea de todo el segundo acto, está cargada de acción dramática.

Es un enfrentamiento directo entre el orgullo, la compasión y la inocencia. No quieres que nadie gane, quieres que los tres hijos de aquellos padres, salgan de este conflicto, y temes por la seguridad de todos, y sobre todo por Broly, el cual se ha construido como un personaje empático. Deseas que Broly demuestre su poder, pero sobre todo, para que se desligue del yugo de su padre. Y a la vez, celebras cuando Vegeta, siendo lo orgulloso que es, reconoce que no puede luchar solo y es él quien plantea hacer equipo con Gokú.

Podría hacer un análisis de como evoluciona la secuencia de acción de todo el segundo acto, pero me quedaré con un solo momento:

El plan de Freezer.

El Freezer de Super es el que más me gusta hasta ahora. No creo que sea un personaje que tenga ningún tipo de redención, pero ahora que se sabe a sí mismo más débil que Gokú, y que ha aprendido que puede entrenar para ser más fuerte, se ha convertido también en un personaje que usa la astucia para hacer de las suyas.

Dejando de lado el hilarante motivo por el que quería las Esferas del Dragón, su venganza es complementaria a la de Paragus. Mientras Paragus quiere destruir a Vegeta, Freezer quiere hacer lo mismo con Gokú. Y es aquí cuando se hace nuevamente un uso correcto del canon: Freezer, sabiendo que Gokú se volvió Super Saiyajin ante el asesinato de Krillin, asesina a Paragus para liberar todo el potencial de Broly.

Este momento es épico, porque no solo vemos qué tan truculento puede ser Freezer, sino que hay una doble jugada. Lo que la audiencia ha estado deseando, que Broly finalmente se libere del yugo de su padre, es la vez, peor para los protagonistas: Broly se vuelve más incontrolable, y Gokú y Vegeta no son capaces de detener su gran poder.

El tercer acto: la liberación del pasado.

La solución parece desalentadora. Broly es incontrolable y es imposible detenerlo. Es entonces que Cheelai, otra representante de la compasión en la película, pide el deseo a Shen Long: devolver a Broly al planeta donde fue criado, al mismo aislamiento que lo volvió la persona violenta que es.

Y la película parece aquí tener una acción anticlimática, pero narrativamente es interesante. Parece querer decirnos que Broly ha sido tan quebrado por la violencia y el abuso paterno, que su triste destino es vivir en la soledad. Por más desalentador que esto parezca, es una premisa cruda y profunda, que va más allá de los típicos golpes de un Shōnen.

Sin embargo, esto no queda aquí. Cheelai y su compañero Lemo deciden acompañar a Broly en su planeta, haciéndonos sentir que su destino no será tan solitario. De alguna forma Broly tiene un final feliz: hasta la persona más rota, puede encontrar paz en la amistad desinteresada y la compasión.

Y es por eso que el otro representante de la compasión en esta historia tenía que hacer presencia al final de la película. Gokú se teletransporta al planeta de Broly para llevarle algunos regalos para hacer su estancia y la de sus amigos más cómoda. Pero sobre todo, a ofrecer lo que para él es un símbolo de eterna amistad: poder visitarlo frecuentemente para pelear.

Dragon Ball Super Broly está en cartelera ahora mismo en casi todos los cines. Si han leído esto antes de verla, y son fanáticos de la saga, les recomiendo que vayan y la disfruten en el cine.