“A Star Is Born: dos estrellas nacen para quedarse”

Es octubre y ya estamos metidos de lleno en lamaravillosa temporada del “Oscar”. El máximo galardón de Hollywood, a veces injusto y a veces ingrato, es la máxima presea y ya muchos apuntan hacia la estatua dorada. “A Star Is Born” (en adelante ASIB) es una de esas películas. A pesar de ser un remake (la cuarta en su tipo), la película ha logrado convertirse en un fenómeno cultural y una de las principales animadoras de la carrera.

De arranque, ASIB es una clásica “Oscar bait”, ya que habla de la industria en sí. Mientras que sus primeras versiones variaban entre el ambiente de la actuación clásica y los musicales, ASIB del 2018 repite el entorno de su inmediata versión anterior setentera: el mundo de la música “popular”. Esto le da una chance a la industria de hablar de sí misma, y sabemos cómo al Oscar le encantan dichas historias. Además, ASIB cuentala historia del ascenso de una “underdog”, inversamente proporcional aldescenso a los infiernos de su mentor/interés amoroso, componiendo un paralelo trágico irresistible para los premios.

Por suerte, ASIB no es solo aspiracional a los premios, sino que es una buena película. Lo más importante: es una versión sorprendente que añade capas interesantes al canon de casi ochenta años sobre el que construye su mitología. Y tal vez la más grata sorpresa es el aplomo y la mano firme con la que Bradley Cooper hace su debut en la dirección. El cine es un mundo de influencias y maestros, y así como el gran Clint Eastwood reconoció eso en la dedicatoria de su oscarizada “Unforgiven” (dedicada a Sergio Leone y Don Siegel), Cooper ha adoptado los mejores hábitos de Eastwood e incluso de su otro gran guía cinematográfico: David O. Russell.

El buen Bradley alterna los planos fijos que impregnan melancolía e intimidad como hace Eastwood con la cámara loca y movida de Russell. Dos momentazos que la dirección resalta: el primer plano en slow motion y en silencio con el que Ally (Lady Gaga) termina de conquistar a Jackson (Bradley Cooper) en el bar drag y, en tal vez el corte más letal del cine
gringo del 2018, cómo pasamos de Ally cantando la última canción de la película al recuerdo de ellos dos cuando la componían. Un corte que terminó de inundar la sala de cine de llanto y gritos ahogados. Una de las estrellas que definitivamente ha nacido con esta película es el Bradley Cooper director de cine.

Otra potente carta de presentación de ASIB son las grandes actuaciones que presenta. En otro hábito aprendido del maestro Eastwood, Cooper saca petróleo de actores que nadie consideraba los mejores del mundo. Empezando con el mismo Bradley, quien demuestra una evolución desde
aquel chico descuidado y graciosón de la trilogía “Hangover” a componer un personaje real, desde la voz que imposta hasta la forma en que se mueve e incluso se sienta. Otro que está en estado de gracia es el experimentado actor de carácter Sam Elliot, que con dos potentísimas escenas (la de la confrontación como su hermano Jackson y, especialmente, la despedida en el que retrocede su auto y se va) se apunta a conseguir, por fin, su primera nominación al Oscar.

Pero la absoluta estrella de ASIB es Lady Gaga. Y claro, Bradley Cooper podría conseguir hasta cinco nominaciones al Oscar por esta película, pero el recuerdo que nos quedará siempre es el de la consolidación de Lady Gaga como una de las grandes artistas de nuestros tiempos. Si ya quedaba claro que cantaba y bailaba, en ASIB Gaga demuestra que es una fantástica actriz, construyendo un rol genuino y sincero de cómo una chica cualquiera pasa a convertirse en la estrella pop del momento. En tiempos de películas de superhéroes y comics, ASIB es una suerte de “Lady Gaga: origins”, pero gracias a los astros esta película es mucho, mucho más. Y cuando es requerida a presentar sus credenciales actorales, Gaga la rompe. Maravillosos son especialmente sus
momentos en el que se desnuda frente al escenario, demostrando una inseguridad natural que poco a poco enmascara con el aplomo de una nueva estrella que va apareciendo. Lady Gaga, la actriz, ha nacido para quedarse y esperemos que ahora le lluevan los papeles.

En una película llena de corazón y una magistral química entre los protagonistas, la principal falla radica en el guion. ASIB flojea en su segunda parte, cuando Ally termina de ascender al estrellato californiano. Es allí cuando la historia se torna excesivamente predecible y llena de lugares comunes (los celos de Jackson, su recaída y vergüenza pública, el aburrimiento de Ally cuando la industria busca transformarla). Si la química Gaga-Cooper había construido toda la película, separarlos parece haber sido el Waterloo de la misma. Afortunadamente, esos últimos diez minutos finales presentan una realidad desgarradoramente humana que termina dejando la película en una buena nota. Si hay algo que agradecerle a la película es la forma tan real con la que aborda el durísimo tema de la adicción y las enfermedades mentales. A eso, gracias a Cooper y a su equipo.

ASIB no es una película perfecta, pero exuda corazón y tragedia, con una pareja protagonista carismática y entregada, y con canciones que quedarán en la memoria colectiva por mucho tiempo (en especial, el dueto “Shallow” y la canción final “I’ll never love again”). Todo eso es cine puro, de ese cine que se resiste a morir y que agradecemos ver siempre.

Fotograma de “A Star Is Born”